Al llegar nos dieron una habitación sin vista al mar, lo que se veía era la calle; pedimos cambio y se nos dijo que no había disponibilidad (aun cuando era evidente que el hotel no estaba lleno), que esa era la habitación que rentamos, a lo que les contestamos que no, que nuestra reservación era con vista al mar, refirieron que a lo mejor en la agencia de viajes así lo tenían pero que estaba mal, que esa era la habitación que adquirimos; total que después de dos días de insistir nos cambiaron a otra habitación que al menos desde el balcón tenía vista parcial del mar, para lo cual intervino una dama que no está permanentemente en el lobby, sin saber si es dueña, gerente o encargada. Lo desagradable es que después de pedir el cambio de habitación, el personal del hotel nos atendía con desgano y evitaban saludarnos (por la ubicación de nuestra habitación, teníamos que pasar forzozamente por el lobby). Lo cual generó cierto mal sabor de boca en nosotros, por decirlo así. Otro asunto es que nos quitaron de unos camastros que están en la playa del hotel alegando que esos no eran del mismo, sino de un bar que se encuentra en un hotel de al lado; también, en los camastros de los que ya no nos quitaron, llegaron los de seguridad incomodando al preguntar si estamos hospedados en el hotel. Ya al final de nuestra estadía necesitabamos imprimir nuestros pases de abordar y otras cosas y ahora sí muy amables ellos nos los imprimieron y nos dieron datos para solventar nuestras necesidades.