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Guía turística de la República Checa: castillos medievales, esquí en bellos paisajes y muchos spas en la cuna de la pilsner

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Unas vacaciones en la República Checa serán un fascinante viaje a través de un país con una rica historia, desde sus castillos medievales hasta sus tradiciones folklóricas. Reserve un hotel en la República Checa y revitalice cuerpo y alma en sus altas montañas surcadas por senderos y pistas de esquí, así como en las aguas terapéuticas de sus spas.

Cómo orientarse

Situada en el medio de Europa central, sin salida al mar, la República Checa se divide en las antiguas regiones de Bohemia y Moravia. Bohemia, la más grande, alberga altas montañas de arenisca y la ciudad spa de Karlovy Vary hacia el norte, con Praga, la capital, en el centro. En el tercio oriental del país se encuentra Moravia y la segunda ciudad checa, Brno. Los mejores viñedos del país se encuentran en el sur. Los pintorescos centros de esquí de las Montañas Krkonoše, en la frontera noreste con Polonia, son el lugar elegido por quienes van a esquiar a la República Checa durante sus vacaciones.

Actividades al aire libre

Los checos, amantes de la naturaleza, tienen gran aprecio por sus regiones rurales de paisaje montañoso. Las profundas gargantas del Parque Nacional de la Suiza de Bohemia atraen a los senderistas y escaladores, mientras que los centros de esquí de las Montañas Krkonoše, están agrupados en las inmediaciones de Sněžka, el pico más alto del país. Mientras tanto, los ríos Berountka y Moldava llevan a los piragüistas a lo largo de sus lechos pasando por castillos, monasterios y cervecerías al aire libre.


Relajantes spas

La temporada de los spas comienza en mayo con ceremonias para bendecir los manantiales. Los visitantes inundan entonces las aguas, barros y gases ricos en minerales de los 37 spas del país, pero los tres favoritos siguen siendo los llamados El Triángulo Spa de Bohemia. Karlovy Vary, o Carlsbad, es el más famoso, con su Festival Internacional de Cine y el licor con especias del lugar llamado Becherovka. Františkovy Lázně, o Franzensbad, tiene aguas que mejoran la circulación y en Mariánské Lázně, o Marienbad, las fachadas renacentistas tienen un bello color miel.


Castillos de cuentos de hadas

Unas vacaciones en la República Checa merecen explorar al menos un castillo medieval o palacio real. En el siglo XII, se colocaron los cimientos del Castillo de Křivoklát y, años más tarde, allí creció el rey checo y emperador del Sacro Imperio Romano Carlos IV. Hoy en día, los curiosos pueden ir a ver su macabra cámara de torturas. Establecido en 1348 por Carlos IV para albergar las joyas de la coronación, el Castillo Karlštejn no tuvo sus fotogénicas torres neogóticas sino hasta el siglo XIX. Alejándonos más de Praga, el castillo de cuentos de hadas de Český Krumlov, sus edificios, sus jardines y la pequeña ciudad con sus teatros barrocos también merecen una visita.


Cervezas locales

La República Checa es famosa por su cerveza. En Estados Unidos quizás hayan robado el nombre, pero en la ciudad de České Budějovice, al sur de Bohemia, se fabrica la Budweiser original, conocida aquí como Budvar. La ciudad de Plzeň, al oeste de Bohemia, fabricó la primera cerveza rubia y la llamó Pilsner Urquell, mientras que la Staropramen todavía se fabrica en el centro de Praga. Gambrinus es una de las favoritas de los checos, pero pruebe también otras como Ferdinand, Bernard y Kozel. Si no le atrae una ciudad cervecera, diríjase al sur, hacia Moravia, donde los cada vez más sofisticados viñedos de la República Checa ofrecen sesiones de degustación en las que el vino fluye libremente. En septiembre, el fsetival burčák en Znojmo, celebra el vino joven, aún en fermentación, que debe ser tratado con cierto cuidado. Un chupito de slivovice, el coñac de ciruelas, entibia hasta la noche más fría.


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