Los errores que se suelen cometer al visitar Berlín por primera vez no son tan graves como para echar a perder el viaje, pero muchas veces impiden disfrutar plenamente de la experiencia. En ocasiones, estos errores se traducen en una multa cuantiosa, ya que hay una serie de normas y leyes con las que es necesario estar familiarizado.

    La cultura de Berlín es única, incluso en comparación con la de otras ciudades alemanas, lo que hace que resulte sorprendentemente fácil cometer un error vergonzoso o sufrir un fuerte choque cultural. Hemos recopilado algunos de los puntos más importantes que debes recordar durante tu primera visita para encajar bien y pasártelo en grande.

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    Usar el S-Bahn para ir del aeropuerto al centro

    Con una frecuencia de paso de diez minutos, lo lógico parece tomar el tren metropolitano, más conocido como S-Bahn, en el aeropuerto de Schönefeld para ir al centro de la ciudad. De hecho, muchas guías recomiendan esta opción, pero lo que no dicen es que el tren tiene parada en todas las estaciones, por lo que el trayecto hasta el centro de Berlín puede demorarse hasta una hora. En cambio, aunque tiene una frecuencia de media hora, el tren Airport Express (RE7 o RB14) solo tarda unos 25 minutos en llegar a Alexanderplatz.

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    No validar tu billete en la estación de tren

    Si crees que el hecho de comprar un billete de tren significa que ya tienes un título de transporte válido, estás muy equivocado, por lo menos en Alemania. Debes dirigirte a alguna de las máquinas amarillas y blancas del andén e introducir el billete para validarlo. Parece un truco retorcido para pillar a turistas despistados, pero más te vale tener cuidado, ya que el olvido podría traducirse en una multa considerable.

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    No esperar a que el semáforo se ponga en verde

    En muchos países, el instinto empuja a cruzar la calle cuando hay un hueco entre los coches, pero los alemanes no perdonan a los peatones imprudentes. Para dar buen ejemplo a los más pequeños, se considera una infracción cruzar la calle si el semáforo no está en verde y por otro sitio que no sea el paso de cebra, y se impone una multa a los peatones que no respetan la ley.

    4

    Caminar por el carril bici

    Los turistas que visitan Europa por primera vez se sorprenden al descubrir que los carriles bici realmente se usan para ir en bicicleta. En Berlín, los carriles suelen estar pintados de rojo e incluir señales que indican claramente que se trata de una zona reservada para bicicletas. Si te adentras en uno de ellos sin mirar, puedes estar seguro de que te enfrentarás a la furia de más de un ciclista. Por tu seguridad y la de ellos, ten mucho cuidado al pasear por la ciudad.

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    Centrarse en los monumentos y olvidarse de los barrios

    En Berlín no faltan los monumentos interesantes, como la emblemática puerta de Brandemburgo, el histórico muro de Berlín y el impresionante edificio del Reichstag. No obstante, la capital alemana es mucho más que sus lugares de interés famosos: es el elegante distrito de Mitte, el multicultural Kreuzberg, el clásico Charlottenburg, el alternativo Neukölln. Los barrios berlineses, diferentes y encantadores, merecen tu atención tanto como cualquier edificio o museo. A diferencia de otros destinos populares del mundo, podrás disfrutar de una experiencia inolvidable simplemente paseando por las calles de la ciudad.

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    Probar solo la gastronomía alemana

    Como es lógico, al visitar una ciudad nueva, el instinto te empuja a probar la cocina local. Pero por mucho que te gusten las salchichas alemanas, si te pasas el día en una de las típicas cervecerías al aire libre, te perderás la sorprendente oferta gastronómica de esta ciudad multicultural. Entre los platos más asequibles destacan los kebabs, los curris vegetarianos, los rollitos de primavera vietnamitas y unas hamburguesas para chuparse los dedos. Gracias a la elevada población inmigrante procedente de todo el mundo, estos manjares exóticos, además de muchos otros, tienen un sabor auténticamente local.

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    Quedarse sin efectivo

    Berlín es por definición una ciudad moderna, pero muchos comercios pequeños, sobre todo restaurantes, solo aceptan pagos en efectivo. Esto puede sorprender a los visitantes que se encuentran sin suficientes euros a la hora de abonar la cuenta y esperan poder pagar con tarjeta. Para empeorar las cosas, los cajeros automáticos suelen estar situados dentro de los bancos, en vez de en la calle, lo que significa que el acceso está limitado al horario de apertura de la sucursal. Asegúrate de llevar encima efectivo suficiente, pero también ten cuidado con los carteristas, sobre todo en el metro.

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    Esperar sonrisas y conversaciones sobre temas triviales

    Los berlineses tienen fama de ser bastante directos, lo que algunos visitantes interpretan como mala educación. Los turistas pueden sentirse algo incómodos ante la aversión que sienten los lugareños a mantener una conversación sobre temas triviales, unida a su costumbre de mirar fijamente y sin sonreír. No te lo tomes como nada personal: para ellos es lo normal, y suelen tratar a sus compatriotas de la misma manera. En cuanto al hecho de que se queden mirando, la explicación es que el contacto visual directo está más aceptado socialmente en Alemania que en otros países.

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    Contar con que las tiendas estén abiertas los domingos

    Tradicionalmente, Alemania ha sido un país bastante religioso y todavía se toma bastante en serio el precepto de no trabajar en domingo. Como consecuencia, los turistas desprevenidos que se dirigen a las tiendas en domingo para comprar artículos de primera necesidad se encuentran con todo cerrado. Los restaurantes abren todo el fin de semana, pero no así los supermercados, las farmacias, las tiendas de moda e incluso algunos museos.

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    Sorprenderse por el nudismo en espacios públicos

    Los alemanes no suelen avergonzarse de sus cuerpos. Aunque la "cultura del cuerpo libre" (en alemán, Freikörperkultur o FKK) tal vez no sea la corriente dominante, es lo bastante frecuente como para que te encuentres con adeptos suyos en algún momento. Muchos parques públicos de Berlín tienen una parte reservada para los nudistas, y en las saunas, las piscinas, los lagos y las playas de las cercanías es normal ver a personas completamente desnudas. También hay locales nocturnos famosos por las normas un tanto extremas de su código de vestir, aunque en este caso lo más adecuado sería hablar de "desvestir". Es importante que recuerdes que, por razones obvias, no se permite tomar fotografías en los lugares en los que aparece la indicación FKK.

    Ben Reeves | Viajero experto

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