Desde el primer minuto la experiencia fue pésima. El conserje encargado de entregar la llave, Edgar, tuvo un trato totalmente desinteresado. Nos entregó un sobre en blanco con la llave y nos despachó sin ninguna explicación. Cuando le pregunté cómo llegar al departamento y qué estacionamiento nos correspondía, respondió de mala gana y casi a regañadientes señaló la torre y un estacionamiento.
Al llegar al estacionamiento asignado en el piso -5, estaba ocupado. Volví a recepción y su “solución” fue darme una lista de 5 estacionamientos para que yo mismo probara cuál estaba libre, porque ni siquiera se tomaron la molestia de asignarlos correctamente.
Al salir de la oficina, una turista argentina me comentó que el check-in la dejó tan alterada que no sabía si llorar o reír, incapaz de hablar con alguien por los nervios.
Al llegar finalmente al departamento, el desastre fue total: estaba sucio, no se parecía en nada a las fotos y, para rematar, en el baño alguien había hecho el número 2 y no había tirado la cadena. Un nivel de limpieza absolutamente inaceptable. Limpieza: 0/10
No se alojen aquí bajo ninguna circunstancia.