Nuestra estancia en este hotel ha sido, sencillamente, increíble. Hemos disfrutado muchísimo de Dublín, pero sinceramente creemos que si no nos hubiéramos alojado aquí, la experiencia no habría sido la misma.
La ubicación es inmejorable: todo está a pocos minutos andando y además tienes una gran variedad de restaurantes, bares y pubs alrededor, lo que hace que moverse y disfrutar de la ciudad sea comodísimo.
La habitación nos encantó —muy espaciosa, cuidada al detalle y con una cama súper cómoda que hacía que descansar fuera un auténtico placer. El baño y la ducha, simplemente maravillosos.
Pero si hay algo que realmente marca la diferencia es el equipo del hotel: la atención ha sido impecable, cercana y siempre dispuestos a ayudar con una sonrisa.
En definitiva, este hotel es una auténtica delicia. Sin duda, volveremos.