"En general, la estancia fue buena, La comida y servicio excelente; sinargo, me gustaría compartir algunas observaciones constructivas.
La habitación presentaba ciertos detalles, como el sillón dañado y las cortinas en mal estado, que podrían mejorarse para brindar una experiencia más cómoda.
Asimismo, al salir del elevador, la vista inmediata incluía cubetas, equipo y mobiliario (sillas y sillones) apilados. Entiendo que probablemente se trataba de labores de mantenimiento, pero considero que cuidar estos aspectos visuales puede hacer una gran diferencia en la primera impresión de los huéspedes.
Adicionalmente, durante las mañanas, en el recorrido hacia el comedor por las áreas del ardín, se percibía un olor a drenaje. Posteriormente supe que el agua se reutiliza para riego, lo cual es positivo; sin embargo, en los primeros días, al desconocerlo, el olor resultaba confuso y poco agradable.
Por otro lado, el acceso de las habitaciones al comedor implica un recorrido por un corredor muy bonito, pero con una pendiente considerable. Dado que el desayuno inicia a las 8:00 a.m. y el servicio de safari comienza a las 9:30 a.m., esto implica subir y bajar. En nuestro caso, éramos un grupo de seis personas adultas mayores, por lo que este trayecto resultó un poco complicado.
Finalmente, notamos que no hay baños en el área de alberca; el más cercano se encuentra en el área del comedor, lo que implica bajar aproximadamente 23 escalones. Para personas mayores, como en nuestro caso, "