A pesar de no gustarme muchas de las cosas que voy a detallar a continuación, volvería al hotel por situación y precio.
La habitación estaba correcta y fue cómoda para la familia con dos niños, la cama en dos pisos les divirtió. Y las vistas al lago geniales.
Cosas que no me gustaron:
- Según llegamos nos atendió una chica morena, con gafitas y tatuajes en los brazos.
Empezó a hablarme en inglés y a hacer el checkin. Llegó mi marido y yo me dirigí a él hablando en Español y contándole a la hroa q era el desayuno, etc.
Y ella se puso a hablar en español. La verdad es que la entendíamos peor y le dije "He speaks english too, so you can continue in english if you want" y nos contestó ENFADADA y de forma muy poco educada que "su español era perfecto y que iba a seguir hablando en español" ;/ Increíble.
- La cama de "la litera" de la habitación no la hicieron ningún día. Como si no existiese.
- El desayuno era la guerra y NADIE ayudando a dos pobres camareros, nadie organizando, nadie te preguntaba por tu habitación ni había un "buenos días" ni una sonrisa...
Las cosas volaban por la demanda de agosto (se acababa el queso, el jamón, la nocilla, se estopeaba la máquina de café, colas horribles, empujones... la máquina e pancakes no daba más de sí...) y los dos pobres camareros exhaustos no podían hacer más q correr y recoger.
- En la terraza te sientas y cada 30 min aparece un camarero.