Es nuestra segunda estancia en este alojamiento. Lo mejor es la ubicación en una zona tranquila (aunque lejos de la playa) y los bungalows donde te alojas aunque en esta ocasión salían malos olores de las tuberías del baño. No lo comunicamos al hotel porque, dado que pasas casi todo el día fuera, no le dimos más importancia.
Lo que nos ha resultado decepcionante en esta ocasión es la gestión de las normas de la piscina. En principio, advierten que está prohibido bañarse con hinchables, tirarse de cabeza (la piscina cubre muy poco), reservar las hamacas, etc. Sin embargo, nos encontramos con que todo eso se hacía sin que el personal encargado hiciera nada para evitarlo resultando muy molesto al ser un espacio pequeño y encontrarse el hotel lleno. El tema de las hamacas resultó bastante estresante: a las 8 de la mañana ya estaban todas "reservadas" llegando algunos huéspedes a tener que trasladar la propia hamaca de su bungalow a la piscina. Un hotel de 4 estrellas no debería tener estos problemas.
Por lo demás el sitio es muy bonito y el personal, en su mayoría agradable, pero no sé si en esta ocasión lo recomendaría para quien busca un lugar para relajarse.