El personal fue muy amable y atento durante toda la estancia, algo que realmente se agradece. La televisión de la habitación era moderna y funcionaba muy bien, y el cuarto parecía haber sido pintado recientemente, lo que le daba una mejor apariencia.
Sin embargo, la limpieza y el mantenimiento fueron una gran decepción. Las sábanas y toallas tenían manchas visibles. Aunque algunas manchas probablemente no sean recientes y no salgan con el lavado, este tipo de ropa de cama ya debería ser reemplazada en lugar de seguir utilizándose, ya que transmite una sensación de falta de higiene.
Además, había puertas, paredes y cortinas con suciedad, reparaciones mal terminadas, orificios en la pared sin un acabado adecuado y varios detalles de mantenimiento que hacen que la habitación luzca descuidada.
Otro aspecto que afectó el descanso fue que durante la madrugada se escucha con claridad el pitido del tren, por lo que si tienes el sueño ligero, es probable que el ruido te despierte.
El hotel tiene potencial gracias a la amabilidad de su personal y algunos aspectos renovados, pero necesita mejorar significativamente sus estándares de limpieza y mantenimiento. La ropa de cama y las toallas con manchas, aunque estén limpias, simplemente ya no deberían formar parte de una habitación destinada a recibir huéspedes. Con una mejor atención a estos detalles, la experiencia podría mejorar considerablemente.