Hotel funcional en el centro, al lado de Las Ramblas. Bien comunicado por transporte público. La ubicación céntrica también juega la mala pasada de los inconvenientes del centro (obras, ruido, etc). En concreto, a pesar de que pedimos piso alto, nos dieron habitación en primera planta y tuvimos ruido de discoteca cercana toda la noche, temblaba la habitación. Si quieres dormir o descansar, no recomendaría el hotel.
El check in es tarde, a las 15h, y el check out temprano, pero guardan el equipaje y es positivo tener recepción 24h.
La habitación era rara por la distribución con la cama con acceso por unos escalones, armario abierto pequeño con una mesita y el baño abajo. La cama era pequeña y almohada incómoda, esa zona poco espaciosa a pesar del tamaño de la habitación. El aire acondicionado está bien aunque queda lejos de la cama, pero enfría. Se echa en falta una nevera y algún detalle (amenities cero) pero lo dicho, funcional.
Se sirve desayuno buffet, no muy abundante pero sí variado para salir del paso. Al menos eso es un punto a favor ya que la zona es cara a pesar de tener mucha oferta de restauración y comercio.
El precio me pareció excesivo por la calidad del hotel pero nos pilló el Tour de France y quizá por eso y por ser verano era más alto de lo normal.