La zona de la alberca y restaurantes son excepcionales, la comida muy buena y la selección de cava lo es igual.
De día la música es tranquila, adhoc a lo que buscas en un hotel con un ambiente relajado, sin embargo, de noche es una playlist que incluye algunas canciones antisonantes (no apto para niños cuando es el caso) y el volumen de esta muy alto, tanto que incomodaba aún con las ventanas de la aterrada cerradas. Las habitaciones son sencillas, creo que abusan de lo minimalista haciéndolas un poco incómodas en cuanto a necesidades del huésped. El servicio de concierge bastante deficiente, mejor que no lo ofrezcan; la señorita Wendy, me dejó sin reservaciones para dos restaurantes por que leyó o entendió mal los mensajes enviados… enviaron mi room service a otra habitación por error, demorando mas de una hora para una hamburguesa y mismo caso con una cubeta con hielos…
El personal del valet muy atentos
El personal de restaurante y alberca, siempre con buena disposición, pero había pocos meseros para los huéspedes que habían, haciendo el servicio un poco lento.
No estoy muy seguro si regresaría al hotel, buscaría otra opción e intentar en otra cadena del mismo nivel.