A mi me gustó la habitación, era una suit con dos camas queen size, cada una en su espacio, es decir, había una puerta que separaban las dos camas lo cual se agradece. El baño estuvo bueno, aunque mi lavamanos tenía un roto muy grande y la apariencia no era agradable. Las camas bastante cómodas y la limpieza 10/10. No funciona el ascensor, lo cual no me gustó para nada, pues fui con una tía con movilidad reducida y fue muy difícil que subiera diario las gradas (nos tocó en un 2do piso) y en las mañanas subir a la terraza donde se sirve el desayuno que queda prácticamente en un 5to piso, fue una tortura. La ubicación me gustó mucho, se podía salir a caminar por lo alrededores, muchas tiendas y restaurantes, a dos cuadras del zócalo. El desayuno muy repetitivo, diario era lo mismo, pero pues la fruta y los huvitos revueltos nunca quedan mal, lo cual también se agradece. En la noche casi no se escucha ruido, rara vez una moto ruidosa pasar, pero no molesta. Volvería? tal vez si, pero pediría comedidamente que cambien el ascesor, una persona de servicio me contaba que ya lo arreglan muchas veces y no más no queda, por lo que mejor sería cambiarlo.