El hotel tiene una ubicación muy conveniente, cerca del centro comercial Parque Arauco, que ofrece una amplia variedad de opciones de compras y gastronomía. El desayuno es uno de sus puntos fuertes: muy variado y de excelente calidad. Las habitaciones son espaciosas, aunque demasiado oscuras. En general el hotel se siente bastante antiguo y sus instalaciones necesitan una renovación importante; cómo será el asunto, que desde el check in te advierten que hay que tener "paciencia" con las tarjetas para abrir la habitación y usar el elevador... y sí, realmente era prácticamente suerte lograr que funcionara. El servicio del personal es, si acaso, aceptable: la atención no es especialmente amable ni proactiva, salvo algunas excepciones. Podría volver en alguna ocasión, pero no sería mi primera opción en Santiago.