El hotel destaca por su ambiente elegante y clásico. Se trata de un edificio histórico con mucho encanto, muy bien conservado, lo que le aporta una personalidad única y una experiencia diferente a la de un hotel moderno.
Sin embargo, durante mi estancia hubo constantes problemas con el suministro eléctrico. La electricidad se interrumpía en varias ocasiones, lo que también afectaba el funcionamiento de los elevadores y generó algunas molestias. Desconozco si esto está relacionado con la antigüedad del edificio o si fue una situación puntual, pero considero que es un aspecto que debería revisarse para mejorar la experiencia de los huéspedes.
En general, es un hotel con una arquitectura muy bonita y una excelente atmósfera, aunque sería importante solucionar estos inconvenientes técnicos.