10 errores que se suelen cometer al visitar Edimburgo

Cosas que no debes hacer en tu primera visita

Edimburgo es una ciudad rebosante de historia y cultura que enamora a todos los visitantes. Sin embargo, la singularidad que la define hace que resulte muy fácil meter la pata. Por eso no hay nada como informarse un poco sobre las costumbres y cumplir a rajatabla el dicho de "donde fueres, haz lo que vieres".

En general, lo peor que puede pasar si cometes los errores más comunes de los visitantes que acuden a Edimburgo es que pilles un buen resfriado o que los residentes te dediquen alguna que otra mirada de resignación. Con un poco de preparación, no solo ahorrarás un poco de dinero y evitarás pasar algún que otro momento de vergüenza, sino que disfrutarás mucho más de la capital de Escocia.

1

La mala pronunciación de los topónimos

No se dice "Edin-berg"

Tampoco se pronuncia "Edin-burrow". Es "Edin-bura" o incluso "Edin-bra" si lo dices rápido. Hacerlo mal hará que los edimburgueses se pongan de los nervios. También hay nombres de calles que los visitantes no pronuncian bien, lo que puede ocasionar alguna que otra confusión a la hora de moverse por la ciudad. Princes Street es "Prince’s Street" (con acento en la "i") no "Princess Street" (con acento en la "e"), Cockburn es "Coe-burn" y Buccleuch es "buh-clue".

2

No traer chubasquero

Aunque sea verano

El clima escocés es famoso por su imprevisibilidad. Se dice que no debes fiarte nunca de un cielo azul o nuboso porque nunca se sabe qué pasará a continuación. Da igual si visitas Edimburgo en pleno verano, siempre es recomendable llevar un buen impermeable para evitar calarse hasta los huesos. No hace falta que metas el paraguas en la maleta: no sirve de nada con los fuertes vientos que suelen soplar en esta zona.

3

No coger el autobús

O no tener el cambio exacto

Puede ser tentador utilizar los autobuses turísticos que te permiten subir y bajar a tu antojo para moverte por Edimburgo, sobre todo teniendo en cuenta que la ciudad cuenta con un par de empresas que operan este servicio. Sin embargo, los Lothian Buses, el servicio municipal de autobuses, son bastante mejores y cuestan mucho menos. Incluso cuentan con una aplicación móvil que te permite averiguar qué líneas te llevarán a tu destino. La única pega es que debes tener el cambio exacto para comprar un billete. Por supuesto, caminar siempre es la opción más barata, pero Edimburgo tiene muchas colinas. Si quieres evitar el ejercicio físico, haznos caso e investiga el servicio de autobuses públicos.

4

Pedir un whisky de malta con hielo

O peor, con cola

Es normal que los escoceses se muestren tan orgullosos de su whisky. Generaciones de experiencia y años de maduración han logrado crear una bebida llena de matices tan exquisita como cualquier vino francés. Si pides un whisky de malta con hielo, un camarero atento quizá insista en que lo pruebes solo primero, como se debe, y podría añadirle algo de agua en caso necesario. Los menos atentos le pondrán el hielo pero te juzgarán mientras lo hacen. Ese juicio será aún más intenso si desperdicias un trago perfecto con el sabor de un refresco de cola.

5

Subestimar los largos días de verano

Y las largas noches de invierno

En una ciudad metropolitana como Edimburgo, es bastante fácil olvidar lo septentrional que es, en realidad, Escocia. No es que te vayas al círculo polar ártico, pero tampoco queda tan lejos. En algunas partes del país, incluso podrás ver la aurora boreal. En cualquier caso, al estar tan lejos del ecuador, la duración de los días cambia mucho según la estación. El atardecer puede llegar a las 22:00 en verano o a las 15:40 en invierno. Vamos, que no te sorprendas si ves que las tiendas cierran, la gente cena y el ocio nocturno comienza bastante antes de que se haga de noche.

6

Visitar solo los bares para turistas

Pueden ser divertidos, pero no son "auténticos"

La fama de bebedores de los escoceses es merecida y, si deseas mezclarte con los lugareños, el pub es el mejor lugar para empezar. Sin embargo, los establecimientos cercanos a las principales atracciones y calles suelen ser locales turísticos, y los edimburgueses se aseguran de evitarlos a toda costa. Además, también los encontrarás llenos hasta la bandera, por lo que, no solo no disfrutarás de una experiencia escocesa auténtica, sino que tardarán una eternidad en servirte. Por todo ello, nuestra recomendación es que te dirijas a sitios pequeños en las bocacalles más sencillas y escuches en cuáles suenan las tonadillas tradicionales locales.

7

Intentar imitar el acento escocés

O correr por la Royal Mile gritando como Braveheart

Da igual que hayas sacado buenas notas en el examen de inglés de la Universidad de Cambridge; no intentes acercarte al acento de un escocés, seguramente no lo conseguirás y pasarás un rato de lo más incómodo. Tampoco tiene sentido repetir hasta la saciedad aquello de: "Pueden quitarnos la vida, pero jamás nos quitarán la libertad". La cultura y la historia escocesas son muy ricas y quedarse únicamente en el mito hollywoodiense de William Wallace sería un gran error. Los lugareños han sabido sacar cierto partido a la iconografía de los clanes y las tradiciones representadas en el filme. Sin embargo, deben haber escuchado este grito de guerra en millones de ocasiones y quizás lo mejor sea no contribuir a su hartazgo.

8

Acariciar el hocico de Greyfriars Bobby

No trae suerte

Greyfriars Bobby fue un Skye terrier tan fiel a su amo que lo esperó junto a su tumba durante 14 años. Hay una estatua junto al Cementerio Greyfriars que rinde homenaje a esta tierna historia de lealtad canina. Desafortunadamente, a alguien se le ocurrió empezar a decir que acariciar el hocico de la escultura podía traer buena suerte. Los edimburgueses nunca se han creído esta historia y, de hecho, les molesta que la gente lo haga porque están estropeando el bronce de la estatua.

9

Comprar el tartán tradicional de tu familia

Probablemente no sea tradicional

Muchas tiendas anuncian sin rubor que disponen de los tartanes de centenares de clanes distintos. Da igual lo lejos que quede tu casa de Escocia, seguramente haya un tartán con tu apellido. La realidad es que solo un pequeño número de clanes de las Tierras Altas han tenido alguna vez su propio diseño, y el resto solo se fabrica para aumentar las ventas. Por cierto, si decides vestir una falda escocesa por las calles de Edimburgo... Bueno, no podemos decir que técnicamente sea un error, ya que cada vez más jóvenes edimburgueses lo hacen, pero sí que será un acto de valentía. Esas prendas son ligeritas y el clima de la ciudad no suele ser clemente.

foto de Kim Traynor (CC BY-SA 3.0) recortada, calibrada, difuminada

10

No estar preparado para el Edinburgh Festival Fringe

Dura casi todo agosto

El Fringe de Edimburgo es uno de los festivales culturales más grandes del mundo. Si planeas una visita tranquila a la ciudad durante los meses de verano, no te recomendamos hacerlo en agosto. Ese mes, las calles, los hoteles, los medios de transporte público, los teatros y los bares estarán hasta arriba. ¿Y si es eso lo que buscas? Pues también debes prepararte para lo grandísimo que es. Pueden celebrarse hasta más de 53 000 actuaciones en 300 locales diferentes, por lo que es físicamente imposible que lo veas todo. Por eso, prepara una agenda y escoge tus prioridades.

Ben Reeves | Viajero experto

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