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Guías de

Granada – una guía para descubrir la tierra más soñada

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Sintetizar en palabras la magia y el encanto de Granada no es tarea fácil. Pocas ciudades tienen un poder de evocación tan poderoso. Las leyendas moriscas que impregnan el laberinto de zocos y teterías de sus callejuelas, las cambiantes tonalidades de la Alhambra al atardecer, la pulsión de la vida en los bares, el arrebato racial de las cuevas del Sacromonte, la elegía permanente a Federico García Lorca... Para conocer Granada hay que vivirla.

La Alhambra: el palacio de agua y encajes


Qal´at al-Hamra, nombre original de la Alhambra en árabe, significa "el castillo rojo", posiblemente debido al color rojizo de la Sabika, la colina donde se asienta. Fue la última morada del rey árabe Boabdil, que lloró la pérdida de la ciudad a manos de los Reyes Católicos en 1492. Desde la Plaza Nueva accedemos al conjunto palaciego a través de la Cuesta de Gómerez. La Puerta de las Granadas conduce a los jardines, que datan del siglo XVI. Una vez dentro, se suceden misteriosas estancias nazaríes acompañadas por el sonido del agua de sus múltiples fuentes: el Mexuar, el Palacio de Comares, el Salón de Embajadores, el Patio de los Arrayanes, el Palacio de los Leones, el Generalife... En la parte más alta, se encuentra el palacio que el emperador Carlos V hizo construir en 1526 inspirado en el Renacimiento romano.

El refrescante bullicio del Albaicín


Antigua residencia de los alcázares reales, el barrio del Albaicín vive su esplendor. Está repleto de miradores que compiten por ver cuál ofrece las mejores vistas de la puesta de sol. Según Bill Clinton, sin duda es el de San Nicolás. Hay otros como el de San Cristóbal y el de la Cruz de Quirós. Las calles de Calderería Vieja y Calderería Nueva son un auténtico zoco. Teterías, kebabs e incienso impregnan el aire como si se tratara de un barrio magrebí. Hay también aquí numerosas iglesias que en su día fueron mezquitas, como la iglesia del Salvador o la de San Cristóbal, entre otras.

 

Sacromonte: cuna de pasiones


Situado en la colina de Valparaíso, los orígenes de las cuevas del Sacromonte son todavía inciertos. Se cree que fueron excavadas por los musulmanes que fueron expulsados de sus viviendas tras la conquista de la ciudad. A ellos se unieron los gitanos nómadas. Si visitas este barrio durante el día, puedes pasear por sus calles admirando las impresionantes vistas de la Alhambra. La abadía del Sacromonte, del siglo XVII, alberga reliquias de los primeros cristianos de la ciudad. Al caer la noche puedes disfrutar de una zambra, una fiesta con baile y cante flamenco. Aunque es cierto que han perdido frescura y autenticidad, son un espectáculo que no hay que perderse.

 

La noche granadina


Como cualquier ciudad universitaria, Granada se mantiene insomne los doce meses de año. La zona de la Plaza Nueva es un buen lugar para comenzar con unas tapas, que son una auténtica "religión" gastronómia en la ciudad. Hacia la medianoche el bullicio se mueve hacia el Paseo de los Tristes, con locales como Fondo Reservado y la Fontana. En torno a la plaza de toros han surgido multitud de restaurantes y bares donde extender la noche granadina hasta que, poco a poco, nos venza el sueño.